“La moderna obra que esta tarde quedará incorporada al patrimonio del deporte de Mendoza, es fruto del esfuerzo mancomunado de los que heredaron las aspiraciones de aquellos que en Enero de 1933, resolvieron en asamblea general, la fusión de los clubes Tracción y Talleres y Andes Sport Club, para constituir el Andes Talleres Sport Club de la actualidad”
En su marcha ascendente, lenta pero sin pausas, se
concretó en 1956-1962 otro de los mas fuertes anhelos: la construcción de un
nuevo y moderno estadio de fútbol. La comisión directiva designó una
subcomisión pro-estadio que de inmediato se avocó a sus tareas específicas.
El 25 de Mayo de 1956, coincidiendo con el aniversario
patrio, Andes Talleres Sport Club llevó a cabo la trascendental ceremonia de
colocación de la piedra fundamental de las obras, que después de 6 años llegan
a su culminación.”
Así detallaba el andar de la entidad azulgrana el Diario Los
Andes en su edición del Viernes 25 de Mayo de 1962.
La obra arquitectónica fue proyectada por Juan Crayón, Eugenio Staneloni, Juan Tinelli y Alberto Vital teniendo los siguientes detalles:
Capacidad Total 20.000 personas que se distribuyen de la
siguiente manera, plateas 4.000, tribuna oficial de socios 4.000, tribunas
populares 12.000.
La tribuna de socios está ubicada sobre el costado norte,
sobre calle Libertad (hoy Spartago Castellani) y tiene una extensión de
El estadio ha sido dotado de camarines para equipos local y
visitante, un camarín para el árbitro y una sala de primeros auxilios. El
acceso de los jugadores está previsto por calle Libertad.
El rival invitado para la inauguración fue Boca Juniors de
Buenos Aires, puntero junto a Independiente, disputadas 5 fechas del campeonato de aquel año y paralizado
por casi dos meses con motivo de la realización de la Copa del Mundo en el vecino país de Chile.
Como preliminar, a las 13:15 Hs, se disputó el encuentro
entre un combinado mendocino y Godoy Cruz Antonio Tomba, restantes
participantes del torneo cuadrangular organizado por el club local para
celebrar dicho acontecimiento. Este finalizó con el triunfo de los primeros por
A las 16 Hs, inmediatamente después del desfile de
deportistas del club con el concurso de la Banda del Liceo Militar General
Espejo. Arribaron también al campo de juego, el presidente de Andes Talleres,
Dr. Angel Ferrer, el de Boca Juniors, señor Alberto J. Armando y autoridades de
la Liga Mendocina. Luego de izada la bandera y una suelta de palomas se dispuso
la ejecución del Himno Nacional.
Posteriormente hicieron su aparición en el campo de juego
los jugadores de Andes Talleres y Boca Juniors, acompañados por el referee del
encuentro Juan Brozzi.
Cabe recordar que los “cerveceros”, aquella temporada
militaban en la Primera B local que
había comenzado una semana antes, por lo que para disputar este encuentro se
reforzaron con jugadores de otros clubes de primera división.
Andes Talleres:
Raúl GONZÁLEZ [Independiente Rivadavia];
Bernardo QUIROGA,
Elías ROMERO;
Jorge
MANINO [Gutiérrez Sport Club],
Santiago ALÉ [Atlético San Martín],
Julio César QUIROGA;
Hugo PEDROZA,
Osvaldo ALIENDRO [Independiente Rivadavia],
Emilio FERNÁNDEZ [Fray Luis Beltrán],
Héctor FUMARONI [Independiente Rivadavia] (Salvador NOGUERA
[Atlético San Martín]),
Elio SALINAS.
Boca Juniors:
Néstor ERREA;
EDSON DOS SANTOS,
Raúl HEREDIA;
Carmelo SIMEONE,
Víctor BENÍTEZ,
ORLANDO Pecanha de Carvalho;
Ángel NARDIELLO (Luis
Manuel PEREYRA),
Norberto MENÉNDEZ,
Paulo VALENTIM
(Walter DA SILVA),
Ernesto GRILLO,
Eugenio CALLÁ (Raúl
PÉREZ)
DT: José D’AMICO
“En la primera etapa Boca Juniors estuvo poco positivo en
ofensiva. El gol fue fruto de la fuerza con que Valentim remató desde media
distancia, sorprendiendo a González”.
Andes Talleres exteriorizó un grado de ánimo ponderable y
esto le fue utilísimo para recuperar pronto posiciones y avanzar amenazante y
diestro.
En el período final, los profesionales introdujeron
cambios que les significaron mayor eficacia. Claramente ambiciosos, insistieron
en los shots al arco, aprovechando claros de media distancia, frente a la
indeclinable resistencia en el área de Romero. Tres de ellos en un mismo poste,
el tanto de Grillo, resultado de su visión para resolver en avance sesgado y
asedio reiterado en acciones combinadas, le adjudicaron la justicia de la
ventaja.
Andes Talleres no claudicó nunca en sus posibilidades.
Tuvo fe pese a la relativa superioridad de los boquenses. Un tiro de Aliendro
en el travesaño, otras gestiones promisorias y el éxito de Noguera que rubricó
su labor al disminuir la desventaja cabeceando hábilmente la pelota cerca del
corner imprimiéndole raro efecto, anulando a Errea -conquista reafirmada por
Pedroza a espaldas del arquero-, demostraron aptitud colectiva.
Así, pues, en esa lucha continua, desenvuelta y en parte
equilibrada, tuvieron los aficionados una ocasión cabal de esparcimiento y de
buen espectáculo. Nadie salió defraudado.
Boca Juniors enseñó mucho de lo que hay que hacer para
acrecentar el poderío y ello también cuenta para elogiarlo.
Por el contrario, el señor Juan Brozzi demostró todo lo que no debe hacerse. Abúlico, estuvo indiferente al ritmo del partido y hasta incurrió en algunas parcialidades".


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