Para la temporada 1980 la Liga Mendocina decidió cambiar la forma de disputa del campeonato. Se desarrollarían dos campeonatos anuales denominados Torneo Apertura y Torneo Clausura, anticipándose a lo que la AFA pondría en práctica 10 años después.
El Apertura
enfrentaría a todos los equipos, divididos en dos zonas, a una sola rueda. El
Clausura sería similar, pero disputado a dos ruedas.
En ambos
casos, los dos primeros de cada zona se enfrentarían cruzados contra los de la
otra zona, en partidos semifinales y los ganadores disputarían la final.
Al fin de
ambos torneos, los campeones del Apertura y Clausura definirían al campeón
anual de la temporada que sumaría el título oficial.
Clasificaron
a la final de aquel Torneo Apertura, Independiente Rivadavia y Atlético San
Martín, luego de vencer en semifinales a Deportivo Guaymallén y Gimnasia y
Esgrima respectivamente.
La Liga
Mendocina decidió que tanto semifinales, partido por el tercer y cuarto puesto
y final se disputaran en jornadas dobles en el Estadio Provincial (hoy
Malvinas Argentinas).
La primera
final jugada el Domingo 11 de Mayo finalizó empatada sin que se abriera el
marcador.
La segunda
final se disputó el Miércoles 14 de Mayo. Se puso en ventaja Independiente
Rivadavia con un gol en contra del arquero Raúl Tamagnone quién torpemente
envió el balón a la red ante un tiro libre ejecutado por Enrique Figueroa. Este
mismo jugador fue expulsado por exceso verbal a los 36 minutos del primer
tiempo, lo que permitió el adelantamiento y dominio del Atlético San Martín, que
logró el empate a los 19 minutos del complemento a traves de Ricardo Logiácono.
Este
resultado se mantuvo durante los 90 minutos y los 30 correspondientes a los dos
tiempos suplementarios.
Aquí es
cuando comienza el desarrollo de esta publicación.
La Liga
Mendocina había implementado en su reglamentación para la temporada, la
definición por tiros desde el punto del penal en caso de empate luego de los
120 minutos.
Si bien
podemos encontrar algunas definiciones de este tipo en el Torneo Reducido de1944, época en la cual era mas común el desempate por corners a favor al
término del encuentro. Aquellas definiciones eran a tres remates por equipo y
efectuados por un mismo lanzador.
Luego de ser introducida esta nueva modalidad de desempate por la FIFA en el año 1970, está fue la primera vez aplicada en torneos oficiales y la correspondiente a la final, la segunda.
Minutos antes, en el mismo escenario, se había definido de esta forma el partido por el tercer puesto. Victoria del Deportivo Guaymallén por 3 (Sosa, Mattioli y Galán) penales a 1 (Montiveros), sobre Gimnasia y Esgrima.
EL ORIGEN DEL ESCÁNDALO
El sistema
de ejecución, a diferencia del actual fue: una serie de cinco penales
intercalados, de proseguir la igualdad una segunda serie de tres penales, y de
continuar empatados, penales uno y uno hasta que surja un ganador.
En la serie
de cinco convirtieron Héctor Fernández (SM), Hugo Cirilo Mémoli (IR), Agustín Lucero
(SM), José Nicolás Carrizo (IR), Antonio Mazza (SM), Carlos Quiroga (IR), Ricardo
Logiácono (SM) y Roberto Pascual Chavero (IR) mientras que Jesús María Alegre
(SM) desvió su remate y Raúl Tamagnone
atajó el tiro a Jorge Cortez (IR).
En la
segunda serie de tres tiros convirtieron José Tello (SM), Jorge Funes (IR), Francisco
Monárdez (SM) y Rafael Giardini (IR) mientras que Carlos Meyer (SM) y Juan
Carlos Cabrera (IR) desviaron.
En el
momento en que debía comenzar la serie de penales que serían alternados de uno
por uno, solo ocho jugadores de Independiente habían rematado. Expulsado
en el primer tiempo Enrique Abel Figueroa solo quedaban para disparar el arquero
Roberto Abt y Eduardo Bazán, mientras que en San Martín todavía no habían
efectuados sus remates Hugo Olmos, Rodolfo Olivera y Tamagnone.
Le tocaba
rematar a Bazán, que tiró y convirtió. En ese momento se dirige hacia la
posición de remate Olivera. Pero en el camino es detenido por un grito
imperativo de Jorge Julio, el DT, instándolo a que deje su lugar a Olmos. El
puntero tira y también anota el gol.
Aquí
empieza a producirse lo que terminaría con un escándalo bochornoso. El
turno para la ejecución le correspondía a Independiente. El arquero Abt
tomó carrera y con disparo suave a la izquierda de Tamagnone convirtió su
penal.
Independiente
había empleado en ese momento los 10 jugadores que podían participar en la
serie de penales. El técnico Enrique Fernández ordena a Abt que sea él, el
primero en empezar de nuevo con la serie de remates. Tira el arquero
cambiándole el palo a Tamagnone con relación a su disparo anterior y otra vez
convierte.
Y aquí se
produce la grave confusión. Olivera, que debía rematar, no lo hace. Otra
vez efectúa el penal Tamagnone. Evidentemente autorizado por el árbitro,
única forma de que un jugador llegue a esa instancia. Ahí, en ese instante,
hay que buscar la explicación al gran bochorno. Se equivoca Julio cuando
no lo hace patear a Olivera, consciente de que ese jugador no había rematado
ningún penal. Se equivocan el árbitro y sus colaboradores, que no
advierten el error reglamentario que supone que un jugador no participe de las
series definitorias.
El error
estaba cometido. Pero increíblemente, ninguno de los protagonistas parecía
advertirlo. Se para el riojano Carrizo frente a la pelota. Su
anticipado disparo es contenido por Tamagnone.
En ese
momento, se ve a Mémoli correr hacia el árbitro, y al parecer es ahí cuando por
las protestas del capitán, el árbitro Pivetta se da cuenta del grave
error.
Lo que
siguió después es una historia difícil de narrar. Más de 45 minutos de
discusiones agresiones verbales y hasta físicas. Dirigentes enardecidos,
jugadores que no sabían que había pasado sin que nadie pudiera darle solución
al problema planteado.
Independiente
se retiró de la cancha a instancias de sus dirigentes y de su técnico.
Finalmente,
instado por Andrés Moreno, presidente del colegio de árbitros, los clubes
accedieron al “arreglo”. Se anuló todo lo acontecido después del segundo
penal convertido por Abt. Es decir que el segundo disparo de Tamagnone se
invalidó en un procedimiento para salir del paso a todas luces
incorrecto. Extrañamente, San Martín aceptó la propuesta de
Independiente: Olivera dispararía y de convertir la serie proseguiría
empatada como al principio.
Visiblemente nervioso, Olivera remató muy mal, para que, adelantándose, Abt atajara y con ello, Independiente dio la vuelta Olímpica.
Posteriormente al encuentro, el club Atlético San Martín solicitó oficialmente a la Liga Mendocina de Fútbol que se declarara nulo el partido con Independiente Rivadavia y que se ordenara un nuevo cotejo a raíz de las irregularidades o vicios registrados en aquel.
Además,
mediante telegrama solicitó una reunión inmediata del Consejo Directivo y la
postergación del comienzo del Torneo Clausura hasta tanto se dilucidaran las
peticiones formuladas ante el Presidente y el Tribunal de Penas.
Asimismo y
en otra nota, se le solicitó al Tribunal de Penas la expulsión del árbitro
Ángel Pivetta, a quien acusaron de haber actuado de mala fe y erróneamente,
como así también una suspensión de cinco fechas a los jugadores Manuel Roberto
Abt y Hugo Cirilo Mémoli de Independiente Rivadavia por haberse dirigido con
gestos obscenos a la parcialidad de San Martín.
Al día
siguiente el Consejo Directivo de la Liga Mendocina de Futbol rechazó la solicitud
de San Martín y ordenó el comienzo del Torneo Clausura el fin de semana
siguiente.
El árbitro Ángel Pivetta fue suspendido provisoriamente y recién regresó a dirigir un partido de Primera División mas de un año despúes, dirigiendo apenas dos encuentros en el Torneo Clausura de 1981.
